PIEZA DEL MES

Marzo 2021

 

La infanta doña Margarita de Austria

En la Sala 3 del Centro de Interpretación Escuelas Viajeras podréis localizar la pieza del mes de marzo, a saber, La infanta doña Margarita de Austria, copia de una de las grandes obras pictóricas españolas cuyo lienzo original encontraremos en el Museo del Prado (Sala 012). Acompáñame en este post para saber un poco más de la obra y el porqué de su exposición en nuestro centro de interpretación.

Imagen 1. La infanta doña Margarita de Austria. Hacia 1665. Óleo sobre lienzo, 212 x 147 cm. Sala 012.

Este retrato de grandes dimensiones (212 x 147 cm), ejecutado en óleo sobre lienzo, fue atribuido a lo largo del tiempo a Velázquez. Hoy sabemos que es un trabajo de Juan Bautista Martínez del Mazo, yerno y discípulo del artista sevillano. Margarita de Austria era hija de Felipe IV y Mariana de Austria, prometida con el emperador Leopoldo de Austria en tiempos del retrato (año 1665). Mazo muestra deberle mucho, artísticamente hablando, a su maestro Velázquez. Esta obra, desde el punto de vista compositivo y de color, es un gran ejemplo de ello, de hecho, los trazos velazqueños y su calidad llevaron a la confusión sobre su autoría.

Bajo la temática de Las Misiones Pedagógicas de la Segunda República, la Sala 3 del centro de interpretación muestra cada uno de los servicios que llevaron los misioneros a la España rural: Servicio de Biblioteca (Juan Vicens y María Moliner); Servicio de Música y Coro (Eduardo Martínez Torner y Alejandro Casona); Museo del Pueblo (Ramón Gaya y Antonio Sánchez Barbudo); Servicio de Cine (José Val del Omar); Teatro de Títeres o “Retablo de Fantoches” (Rafael Dieste). Mediante estas actividades se pretendía acercar dos mundos antagónicos, dos Españas, la rural y urbana. El espacio expositivo, además, refleja sentimientos indescriptibles con palabras mediante fotografías y videos. Queremos destacar, en especial, la emoción que irradian los rostros de los niños.

Refiriéndonos al servicio que señala nuestra pieza del mes, el Museo del Pueblo, indicar que fue una experiencia educativa única, especial para Manuel Bartolomé Cossío como gran aficionado al arte. Copias de grandes obras de la pintura española fueron mostradas a personas que jamás habían contemplado un lienzo. Se convocó un concurso a comienzos del año 1932, gestionado por el gran escritor Pedro Salinas, para conseguir las copias necesarias. De los primeros cuadros propuestos por Cossío (Los fusilamientos de la Moncloa, Goya; Resurrección, El Greco; Auto de fe, Berruguete), se pasaría a encargar a los mismos pintores (Ramón Gaya, Juan Bonafé, y Eduardo Vicente) otra serie de copias, algunas como: El sueño de Jacob (Ribera); Retrato de un caballero (El Greco); El niño Dios pastor (Murillo); Pelele, Caprichos, Desastres de la guerra, Disparates (Goya); Las Meninas, Las Hilanderas (Velázquez)…y nuestra pieza del mes, La infanta doña Margarita de Austria (Mazo).

Los integrantes del Museo del Pueblo se propusieron llevar el arte pictórico a cualquier rincón de la geografía española, aunque ello supusiera hacerlo en camión, burras, barcas…Eran dos las colecciones itinerantes disponibles, con catorce copias de cuadros cada una. Dos o tres misioneros acompañaban las colecciones para poder ofrecer una explicación de estas, junto con un gramófono y aparatos de proyecciones fijas o de cine. Las exposiciones permanecían una semana en cada localidad visitada, igualmente se obsequiaba a los visitantes con una reproducción fotocopiada o huecograbado, además de cederse fotografías enmarcadas para escuelas y centros obreros. Su presencia en Extremadura se retrotrae al año 1934, durante la tercera de las misiones en nuestra comunidad. Desde el 10 de marzo hasta el 11 de mayo de dicho año, la exposición recorrió localidades como Valencia de Alcántara, Alburquerque, Abalá, Cáceres, Talaván, Monroy, Navaconcejo, Jarandilla de la Vera y Navalmoral de la Mata.

Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que el Museo del Pueblo sentaría las bases del museo del siglo XXI, de hecho, es habitual encontrar por las calles de las distintas ciudades españolas exposiciones itinerantes de los grandes museos, como la del Museo del Prado y su “El Prado en las calles”.
Para concluir este post, no encontramos mejor manera que reproducir las palabras de uno de los colaboradores ilustres de las Misiones Pedagógicas, hablamos del gran poeta sevillano Luis Cernuda, miembro destacado de la Generación del 27. En su Soledades de España. Con el Museo del Pueblo (Luz, Madrid, 10 de octubre de 1933, pág. 9.), en parte escribió lo siguiente:

 

Nuestra presencia, como de ordinario, suscitaba la curiosidad del vecindario; los chicos daban escolta a un lado y a otro. Siempre me sorprendía, al recorrer estos pueblos (…), la limpidez de los ojos infantiles. Tenían tal brillo y vivacidad que me apenaba pensar cómo al transcurrir el tiempo la inercia, falta de estímulo y sordidez ambiente, ahogarían las posibilidades humanas que en aquellas miradas amanecían. Como arpa olvidada de la rima de Bécquer, tal vez por estos rincones de la tierra habrá alguien que sólo aguarda el brazo amoroso que levante su espíritu de la sombra donde yace inerte. ¿No es posible aligerar, dilatar la rígida y mezquina vida española? Tal vez en nuestras manos haya un medio para trabajar en ello. Es tarea larga; nosotros no gozaremos ya del fruto, si lo hay. Pero pasados bastantes años otros podrían aprovecharlo. No recordarán, quizá, quiénes abrieron el camino. Pero no importa. Nuestro esfuerzo debe ser el único premio.
Imagen 2. Espacio dedicado al Museo del Pueblo. Sala 3 del Centro de Interpretación Escuelas Viajeras. Fotografía de autoría propia.

 

* Puede ver la obra original en el sitio web del www.museodelprado.es